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Adicciones con sustancia

La adicción con sustancia (o dependencia de productos psicoactivos) es una patología compleja, crónica y recidivante que se caracteriza por una pérdida de control sobre el consumo de un producto, a pesar del conocimiento de las consecuencias negativas para la salud, la vida social, profesional o psicológica.

Estos son los elementos clave para comprender este concepto:

1. El mecanismo neurobiológico

La adicción se basa en el secuestro del circuito de recompensa del cerebro.

  • Cuando una persona consume una sustancia adictiva (alcohol, tabaco, drogas ilícitas, ciertos medicamentos), esta provoca una liberación masiva de dopamina en el cerebro, creando una sensación intensa de placer o de alivio.

  • Con la repetición, el cerebro se adapta (fenómeno de tolerancia): reclama dosis más elevadas para obtener el mismo efecto, al tiempo que disminuye su capacidad de sentir placer con las actividades naturales del día a día.

2. Los pilares de la adicción

Para definir la adicción, los expertos se apoyan generalmente en varios criterios conductuales:

  • La necesidad imperiosa (craving): Un deseo irreprimible de consumir la sustancia.

  • La pérdida de control: Dificultad para limitar el consumo (en cantidad o en duración) a pesar de la voluntad de parar.

  • La prioridad dada a la sustancia: El consumo pasa por delante del ocio, las relaciones sociales, el trabajo o las obligaciones familiares.

  • La continuación del consumo a pesar de los daños: Seguir consumiendo aun siendo consciente de los problemas físicos (enfermedades), psíquicos (depresión, ansiedad) o sociales (aislamiento, problemas legales/financieros) que genera.

3. La distinción entre uso, abuso y dependencia

  • Uso simple: Consumo ocasional que no acarrea consecuencias graves.

  • Uso de riesgo: Consumo que aumenta la probabilidad de daños (p. ej., alcohol al volante).

  • Adicción (dependencia): Es el estadio patológico. Incluye a menudo un síndrome de abstinencia: cuando la persona deja de consumir, siente síntomas físicos o psíquicos dolorosos (ansiedad, temblores, irritabilidad, insomnio), lo que la empuja a volver a consumir para hacer desaparecer esos efectos.

4. Una enfermedad multifactorial

La adicción no depende únicamente de la sustancia. Resulta de la interacción entre tres factores:

  1. El producto: Su poder adictivo (la rapidez con la que modifica el cerebro).

  2. El individuo: Su vulnerabilidad genética, su historia personal, su estado psicológico y sus antecedentes.

  3. El entorno: El contexto social, la presión del grupo, las condiciones de vida, el estrés o los traumas vividos.

En resumen, la adicción con sustancia no es una falta de voluntad, sino una enfermedad del cerebro que a menudo requiere un acompañamiento médico y psicológico para ser tratada.

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