Dejar el cannabis: qué ocurre y qué ayuda

Muchas personas piensan que dejar el cannabis «no es nada» o, al contrario, temen no conseguirlo. La realidad es más matizada: tras un consumo regular, dejarlo puede provocar un síndrome de abstinencia, por lo general sin peligro vital pero incómodo, y que acaba desapareciendo. Saber qué esperar ya es una forma de ayudarse.
Por qué se nota la retirada
Con un consumo frecuente, el cerebro se adapta a la presencia de THC, el principal compuesto psicoactivo del cannabis, que actúa sobre el sistema endocannabinoide, implicado en el sueño, el ánimo, el apetito y la gestión del estrés. Cuando el aporte se interrumpe, ese equilibrio debe restablecerse, y ese trabajo es el que provoca los síntomas.
A esto se suma un segundo efecto: si el cannabis servía para dormir, calmarse o aguantar (véase el artículo sobre el cannabis como apoyo), dejarlo hace reaparecer lo que cubría: ansiedad, insomnio, tensiones. No siempre se trata de una «falta» del producto: también es una necesidad a la que hay que encontrar otra respuesta.
Lo que se puede sentir
Las manifestaciones más descritas son:
- irritabilidad, nerviosismo, impaciencia;
- ansiedad y ánimo bajo;
- trastornos del sueño: dificultad para dormirse, despertares, sueños intensos o pesadillas;
- disminución del apetito, a veces dolores de cabeza, sudores;
- dificultades de concentración;
- ganas intensas de consumir (craving).
No todo el mundo siente todo, y la intensidad varía según la frecuencia y la antigüedad del consumo, el contexto y el estado psicológico de partida.
¿Cuánto dura?
Los síntomas suelen aparecer en las 24 horas siguientes a dejarlo, alcanzan su pico entre el tercer y el séptimo día y se atenúan en el plazo de dos a cuatro semanas. Los trastornos del sueño y los sueños intensos pueden durar más que el resto. Estas duraciones son órdenes de magnitud: varían de una persona a otra.
Lo que ayuda a aguantar
Sin convertirlo en un protocolo, algunas referencias ayudan.
- Elegir el momento y prepararlo: un periodo algo menos cargado, una fecha en mente, avisar a una persona de confianza.
- Reducir el acceso: tirar o regalar las existencias, alejarse de las situaciones en las que se suele consumir.
- Proteger el sueño: horarios regulares, nada de pantallas justo antes de dormir, actividad física durante el día. Drogues Info Service (servicio francés) recomienda también retomar la actividad física o probar técnicas de relajación para calmar las tensiones que reaparecen.
- Moverse, comer, hidratarse: el cuerpo atraviesa un periodo de reajuste.
- Vigilar las compensaciones: sustituir el cannabis por más alcohol, tabaco o medicamentos solo desplaza el problema.
- Atravesar las ganas: suben, alcanzan un pico y bajan en unos minutos. Cambiar de lugar, llamar a alguien, ocupar las manos ayuda a pasar la ola.
- Hablarse con amabilidad: una noche difícil no significa que el intento haya fracasado.
Cuándo pedir ayuda
Un acompañamiento es especialmente útil si:
- el consumo es diario y antiguo, o se combina con otros productos;
- han fracasado varios intentos de dejarlo;
- la ansiedad, el ánimo o el sueño están alterados de forma duradera, con o sin cannabis;
- sientes la necesidad de entender qué regula el cannabis en tu caso;
- eres joven o padre o madre de un joven: las consultas para jóvenes consumidores (CJC, en Francia), gratuitas, están hechas para esto.
Un médico puede proponer, según la situación, ayudas para el sueño o la ansiedad durante el periodo de retirada. Un especialista en adicciones ayuda además a entender el lugar que ocupa el cannabis en tu vida y a preparar lo que viene después. La página Adicción al cannabis presenta el acompañamiento propuesto, y el cuestionario sobre el cannabis permite poner a prueba tus conocimientos.
¿Necesitas hablar ahora mismo? Écoute Cannabis: 0 980 980 940 y Drogues Info Service: 0 800 23 13 13 responden de forma anónima (son números franceses).
Para seguir leyendo
- La desintoxicación: por qué no se improvisa y cómo prepararla
- Recaída en la adicción: qué dice de ti y qué ayuda a volver a empezar
- Cannabis: cuando el consumo se convierte en un apoyo para dormir, aguantar o calmarse
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Preguntas frecuentes sobre dejar el cannabis
¿Es peligroso dejar el cannabis?
En general no: la abstinencia del cannabis es incómoda pero no pone en riesgo la vida, a diferencia de la del alcohol o las benzodiazepinas. Sí puede ser dura psicológicamente. Si el ánimo se hunde o aparecen ideas suicidas, pide ayuda rápidamente.
¿Cuánto dura el malestar?
Los síntomas suelen alcanzar su punto máximo en la primera semana y disminuyen a lo largo de dos a cuatro semanas. El sueño y los sueños intensos pueden tardar más en estabilizarse. Las ganas puntuales pueden reaparecer más tarde, en ciertas situaciones: también pasan.
¿Hay que dejarlo de golpe o reducir poco a poco?
Existen ambos enfoques y la buena elección depende de la persona, de su consumo y de su objetivo. A algunas personas les conviene una reducción progresiva y a otras una parada en seco. Un profesional puede ayudarte a elegir, sobre todo si el consumo es antiguo o diario.
¿Por qué tengo el sueño tan alterado desde que lo dejé?
El cannabis modifica el sueño, y dejarlo provoca una fase de reajuste: dificultad para dormirse, despertares, sueños intensos. Es frecuente y casi siempre transitorio. Si dura o se vuelve molesto, habla con un médico: existen soluciones.
Para preparar la retirada con un profesional, puedes pedir cita.


